Fusarium en el trigo: qué información deben comunicar los sitios agropecuarios
La presencia de Fusarium en la zona núcleo exige comunicar con claridad el riesgo productivo, la inocuidad del grano y los límites del control después de la cosecha.

El Fusarium en el trigo apareció con incidencia y severidad en lotes de la región agrícola núcleo, que comprende el norte de Buenos Aires, el sur de Santa Fe y el sudeste de Córdoba. Según el relevamiento de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el avance de la enfermedad puede reducir entre un 30% y un 70% la productividad en epidemias severas y también comprometer la calidad del grano por la presencia de micotoxinas.
La información disponible ubica el problema durante una campaña que, al mismo tiempo, presenta buenos indicadores productivos. El 80% de los cultivos de trigo de la zona núcleo transitaba el llenado de granos y el 20% permanecía en floración. Además, el 70% de los lotes relevados estaba entre condiciones excelentes y muy buenas.
Ese contraste vuelve importante la forma en que cooperativas, proveedores de insumos, acopios y empresas agropecuarias presentan el diagnóstico en sus sitios web. Una comunicación digital clara debe separar el estado general del cultivo de la aparición de Fusarium y explicar que un buen potencial de rendimiento no elimina el riesgo sanitario.
Qué se sabe sobre el Fusarium en la zona núcleo
El jefe de la GEA, Cristian Russo, calificó la aparición del hongo como un obstáculo para técnicos y productores. La fusariosis de la espiga, también conocida como golpe blanco, se desarrolló luego de condiciones favorables durante la floración.
La enfermedad necesita temperaturas de entre 20 °C y 30 °C y períodos de alta humedad. También intervienen la interacción entre el patógeno, una planta susceptible y el tiempo de exposición. La mayor vulnerabilidad del trigo se concentra desde la exposición de las primeras anteras hasta el inicio del llenado.
La BCR advirtió que, aunque octubre no habría sido particularmente favorable para la evolución del patógeno, la presencia detectada obliga a reforzar los monitoreos semanales. La información fue publicada en el relevamiento de la fuente original consultada.
Los datos de Aldao muestran una situación heterogénea
En Aldao, al sur de Santa Fe, los técnicos de la red de informantes de la BCR estimaron una presencia de Fusarium de entre el 15% y el 20%, con incidencia fuerte en algunos lotes. El relevamiento describió espiguillas afectadas, pero también casos en los que la mitad de la espiga o la espiga completa presentaba daños.
En San Pedro, Baradero y Río Tala, los cultivos mantenían un estado muy bueno. Según los técnicos citados en el informe, la mayoría de los lotes ya había recibido dos aplicaciones de fungicidas como parte del manejo sanitario de la campaña.
Estos datos no permiten trasladar un único porcentaje a toda la región. Para un sitio agropecuario, la diferencia es relevante: la comunicación debería identificar la localidad, el lote o la fuente del dato y aclarar cuándo se trata de una observación puntual y cuándo de una descripción regional.
Por qué el problema no termina en el rendimiento
Fusarium puede reducir el peso y la cantidad de granos, pero el riesgo también alcanza la calidad e inocuidad. La fitopatóloga del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Lorena Schutt, señaló que la degradación del almidón y de otras proteínas puede acompañarse de contaminación con toxinas.
Entre ellas se encuentra el Deoxynivalenol (DON), una micotoxina producida por el hongo Fusarium graminearum. Según la especialista, puede afectar la aptitud del grano para consumo humano o animal. Los niveles detectados y las condiciones de recepción también pueden generar descuentos, castigos o dificultades de comercialización, especialmente cuando el destino es la exportación.
El aspecto visual tampoco alcanza para determinar el riesgo. Schutt explicó que algunos cultivares pueden mostrar mucha infección visible y niveles relativamente bajos de micotoxina, mientras que otros pueden presentar daños intermedios y concentraciones altas de DON. Por eso, una página que informe sobre la enfermedad debe distinguir entre síntomas observables, rendimiento esperado y análisis de inocuidad.
El control de Fusarium exige prevención y monitoreo
El INTA diferencia el manejo de Fusarium de la lógica curativa utilizada habitualmente frente a royas y manchas. En este caso, el control es preventivo y probabilístico, por lo que el seguimiento durante la floración resulta determinante.
La información de la fuente menciona triazoles y mezclas de triazoles con benzimidazoles entre las alternativas recomendadas para el control químico. También advierte que no se aconsejan estrobilurinas ni mezclas que las contengan después de la floración por su efecto sobre la producción de DON.
Estas indicaciones no reemplazan una recomendación profesional para un lote específico. En una comunicación digital responsable, los productos, dosis, momentos de aplicación y restricciones deben presentarse con respaldo técnico y según las condiciones de uso correspondientes, sin convertir una nota informativa en una receta general.
La limpieza durante la cosecha tiene límites
Schutt recomendó ajustar la ventilación de la cosechadora para expulsar granos livianos e infectados. Sin embargo, también advirtió que la medida puede ser insuficiente: algunos granos dañados conservan un peso específico similar al de los granos sanos y permanecen en la tolva.
Esto significa que la separación física no garantiza por sí sola la eliminación de niveles de DON que podrían resultar no aptos para alimentación. La prevención y el monitoreo previo a la cosecha adquieren así un papel central, porque las opciones para reducir el problema después de recolectar el grano son más limitadas.
El potencial productivo convive con una advertencia sanitaria
La situación sanitaria se presenta en una región con perspectivas productivas destacadas. La BCR considera muy positivo alcanzar 350 espigas por metro cuadrado en la zona núcleo. En Aldao, los técnicos anticiparon 500 espigas por metro cuadrado y rindes de entre 45 y 52 quintales por hectárea.
La primera estimación regional de la entidad ubicó el rendimiento en 43,6 quintales por hectárea, unos 5 quintales por encima de la media. La propia BCR describió como poco frecuente superar los 40 quintales desde 2010 y señaló que sería la segunda campaña consecutiva con resultados muy superiores a los promedios de la zona.
Para empresas agropecuarias y organizaciones de Rosario y la región, el criterio de comunicación debería ser preciso: informar el potencial productivo sin minimizar la enfermedad, diferenciar incidencia de severidad y explicar que el riesgo comercial también depende de la presencia de micotoxinas y de los controles de recepción.
Cómo ordenar esta información en un sitio agropecuario
Una página sobre Fusarium debería mostrar primero la zona afectada, el estado fenológico del cultivo y la fuente del relevamiento. Después, tendría que separar tres asuntos: posibles pérdidas de rendimiento, riesgos de inocuidad y medidas de manejo preventivo.
También resulta útil indicar la fecha del monitoreo, la localidad y el alcance del dato. Esa estructura mejora la comprensión para productores y técnicos, evita que un porcentaje puntual se interprete como diagnóstico regional y permite actualizar la información sin mezclar observaciones de campañas distintas.
La enfermedad combina una amenaza sanitaria con un escenario de buenos rindes potenciales. Por eso, una comunicación web eficaz no necesita exagerar el riesgo: debe explicar qué se observó, qué puede medirse y qué decisiones requieren seguimiento técnico antes y durante la cosecha.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el Fusarium del trigo?
Es un hongo asociado a la fusariosis de la espiga o golpe blanco. Puede afectar el número y el peso de los granos y producir micotoxinas, entre ellas Deoxynivalenol (DON). Su desarrollo depende de la interacción entre el patógeno, una planta susceptible, el tiempo, la temperatura y la humedad.
¿Por qué la presencia visual del hongo no alcanza para evaluar el riesgo?
Porque la infección visible y el nivel de micotoxinas no siempre avanzan de la misma manera. Según la especialista del INTA citada en la fuente, algunos cultivares pueden mostrar mucho daño visual y concentraciones relativamente bajas de DON, mientras otros presentan el comportamiento inverso.
¿La ventilación de la cosechadora elimina el problema?
Puede ayudar a separar granos livianos e infectados, pero no garantiza la eliminación del riesgo. Algunos granos dañados conservan un peso específico similar al de los sanos y pueden permanecer en la tolva. Por eso, el monitoreo y la prevención durante el cultivo siguen siendo fundamentales.
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