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Agustina Caride y el poder de leer con los chicos en tiempos digitales

6 min de lectura

La escritora y tallerista Agustina Caride reflexiona sobre la lectura infantil, la imaginación y el papel del libro frente a las pantallas.

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Agustina Caride, autora y tallerista literaria, comparte su vínculo con la lectura desde la infancia y explica por qué en la era de los videojuegos y la realidad virtual los libros siguen siendo el mejor espacio para desarrollar la imaginación y la empatía.

La escritora argentina Agustina Caride recuerda con nitidez su primer encuentro con Alicia en el país de las maravillas. Era una edición adaptada, en letras mayúsculas, que marcó su acercamiento al universo onírico y lúdico de Lewis Carroll. Esa misma obra, que inspiró generaciones, regresa esta semana con una nueva propuesta escénica en el Teatro Colón: la versión danzada Alice’s Adventures in Wonderland, con coreografía de Christopher Wheeldon y música de Joby Talbot. Fuente: Clarín.

Agustina Caride poder leer chicos: El reencuentro con la lectura infantil

Caride confiesa que, si pudiera hablar con su yo niña, le recomendaría volver a leer esa historia. Hoy, luego de haber ganado el Premio Clarín Novela 2021 por Donde retumba el silencio, asegura que el libro de Carroll la acompañó a lo largo del tiempo y que incluso lo utiliza en sus talleres de lectura. Para ella, revisitar los clásicos en la adultez permite descubrir matices que de niñas solo se intuían.

En sus espacios de formación, donde trabajan tanto escritores emergentes como lectores curiosos, la autora invita a que los textos sean detonantes de conversación. En cada encuentro, según explica, surgen interpretaciones tan variadas que conforman un verdadero país de maravillas literario. Allí, la lectura se transforma en un ejercicio de imaginación compartida.

Literatura como puente entre generaciones

Cuando se le propone imaginar qué libro contemporáneo regalaría a la niña que fue, Caride menciona títulos de Verónica Sukaczer, como Lindo día para volar. También incluiría su propia obra Cuando ella supo quién era Goldambeck, un relato donde la identidad femenina ocupa el centro de la escena. En esa elección hay un gesto simbólico: tender un puente entre la escritora adulta y la lectora que la precedió.

En tiempos donde la lectura compite con múltiples pantallas, la autora resalta la necesidad de sostener la curiosidad infantil. Su propuesta no se limita a “fomentar la lectura”, sino a construir espacios donde chicos y adultos puedan leer juntos, compartir percepciones y descubrir cómo las palabras modelan la sensibilidad.

De la escritura al encuentro cultural

Además de su trabajo literario, Caride impulsa proyectos que revalorizan el acto de escribir. Entre ellos, el programa LiterAr, que fomenta la difusión de la literatura argentina, y la Maratón Epistolar, un concurso que rescata el encanto de las cartas postales. En una época dominada por la inmediatez digital, recuperar la correspondencia física implica reivindicar el tiempo de la espera y la emoción del mensaje tangible.

Estas iniciativas funcionan como redes culturales que atraviesan generaciones y territorios. Desde grandes ciudades hasta pequeñas localidades, Caride demuestra que el libro todavía puede ser un espacio de encuentro y que la palabra escrita, en papel o pantalla, sigue teniendo una fuerza insustituible.

El valor de imaginar frente a las pantallas

En una entrevista reciente, cuando se le preguntó por qué vale la pena que los chicos se acerquen a los libros en plena era digital, su respuesta fue contundente: “El libro tiene más interacción, aunque no lo parezca”. La frase condensa una idea clave para comprender el rol de la lectura en el siglo XXI. Mientras las imágenes ofrecen todo ya construido, la palabra exige un trabajo activo del lector, que debe imaginar, interpretar y completar lo que el texto sugiere.

Desde esa perspectiva, leer se convierte en un juego mental donde se construyen universos y se anticipan finales. Caride propone pensar la lectura como una forma de juego, pero con una mente más despierta y menos alienada que frente a una pantalla. En un entorno saturado de estímulos visuales, la lectura se presenta como un refugio de creatividad.

Lectura compartida y formación de criterio

El trabajo en talleres literarios también revela otra dimensión: leer con otros. En esos espacios, los niños y adolescentes pueden poner en palabras sus emociones, aprender a escuchar y construir sentido colectivamente. Para Caride, esa experiencia es formativa, no solo desde lo literario sino desde lo humano. En un país donde el acceso a la lectura todavía presenta desigualdades, estas dinámicas se vuelven esenciales para democratizar la cultura.

Las familias, las escuelas y los espacios culturales tienen un papel decisivo. No se trata de imponer lecturas, sino de acompañar el descubrimiento. Las nuevas generaciones, hiperconectadas y acostumbradas al multitasking, necesitan redescubrir el placer de la atención plena. Un libro, leído en voz alta o por cuenta propia, puede ser el inicio de ese viaje.

Del papel al entorno digital: nuevas narrativas

El universo digital también ofrece oportunidades para expandir la lectura. Caride utiliza sus redes sociales para compartir recomendaciones, mostrar bibliotecas y registrar procesos de escritura. Allí combina la experiencia analógica y digital, generando una comunidad que valora tanto la lectura tradicional como las nuevas formas de narrar. En este sentido, las redes funcionan como una extensión del taller: un espacio de conversación y aprendizaje constante.

Incluso en plataformas masivas, las historias breves, los microrelatos y los hilos narrativos demuestran que la escritura sigue viva. El desafío es encontrar formatos que dialoguen con la inmediatez de los medios sin perder profundidad.

Cómo conectar la lectura infantil con el diseño web y la comunicación digital

Desde la mirada del diseño y la comunicación digital, promover la lectura infantil implica crear experiencias online que despierten curiosidad. Los portales educativos, blogs literarios y proyectos editoriales digitales pueden inspirarse en estrategias de UX (experiencia de usuario) para hacer más ameno el ingreso de los chicos al mundo de los libros. En Rosario y la región, varios estudios de diseño web trabajan en plataformas de lectura colaborativa o bibliotecas virtuales, integrando animaciones, audiolibros y recursos interactivos.

El desafío es lograr que la tecnología no reemplace el libro, sino que lo complemente. Un sitio web bien diseñado puede ser la puerta de entrada a historias clásicas y contemporáneas, incentivando la lectura fuera de la pantalla.

Cómo la lectura infantil influye en el SEO cultural y la visibilidad online

Desde la óptica del posicionamiento web, los proyectos que promueven la lectura infantil tienen un enorme potencial para generar visibilidad orgánica. Los buscadores valoran los contenidos educativos y culturales de calidad, especialmente aquellos que fomentan el aprendizaje y la creatividad. Incluir reseñas de libros, entrevistas con autores y recursos pedagógicos en sitios de instituciones culturales o emprendimientos editoriales puede mejorar su autoridad temática.

En el caso de proyectos locales, como los que podrían surgir en Rosario, optimizar artículos con palabras clave relacionadas con literatura infantil, lectura compartida o talleres de escritura permite conectar con docentes, familias y librerías de la región. De esta forma, el fomento de la lectura se traduce también en mayor alcance digital.

Leer con los chicos no solo fortalece vínculos familiares, sino que también impulsa nuevas maneras de comunicar cultura, tanto en papel como en la web. La invitación de Caride es clara: leer, imaginar y seguir construyendo mundos posibles a través de las palabras.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Quién es Agustina Caride?

Agustina Caride es una escritora y tallerista argentina, ganadora del Premio Clarín Novela 2021, reconocida por su labor literaria y su trabajo en proyectos culturales que promueven la lectura y la escritura en distintas edades.

¿Por qué es importante fomentar la lectura en los chicos?

Leer estimula la imaginación, mejora la comprensión del lenguaje y fortalece la creatividad. Además, permite que los niños desarrollen empatía y pensamiento crítico, cualidades esenciales en un entorno dominado por pantallas e inmediatez.

¿Cómo puede la tecnología ayudar a promover la lectura infantil?

Las plataformas digitales pueden complementar la lectura tradicional mediante audiolibros, bibliotecas virtuales y aplicaciones interactivas. El desafío consiste en equilibrar el uso de tecnología con el hábito de leer en papel o en espacios de lectura compartida.

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