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La NASA convocó a una startup argentina que asegura cultivos con datos

11 min de lectura

YielData desarrolló una tecnología que convierte 42 años de información climática, datos de suelos y manejo agrícola en un índice de rendimiento para calcular riesgos y activar coberturas paramétricas.

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La tecnología argentina para asegurar cultivos desarrollada por YielData despertó el interés de la NASA porque convierte información climática, datos de suelos y prácticas agrícolas en una estimación concreta de kilos por hectárea. La startup, integrada por Mariano Tamburrino, Diego Romero y Soledad Tamburrino, fue convocada a participar de una serie de encuentros virtuales de la agencia estadounidense para explicar cómo sus herramientas transforman datos ambientales en decisiones aplicables al financiamiento, los seguros y la gestión de establecimientos agropecuarios.

La convocatoria representa un reconocimiento al uso práctico de la información satelital y meteorológica, pero también muestra un cambio relevante en la manera de comunicar y vender soluciones tecnológicas para el agro. YielData no presenta únicamente una plataforma de datos: propone una infraestructura capaz de traducir variables complejas en un indicador que bancos, aseguradoras y productores pueden interpretar con mayor facilidad.

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Para ampliar el marco general del tema, conviene revisar también esta tecnología argentina para asegurar cultivos como referencia de contexto.

Según explicó Mariano Tamburrino en diálogo con LA NACION, fuente original de esta información, los encuentros se realizarán de manera virtual el 22 y el 23 de septiembre. Allí, científicos de la NASA presentarán avances de la agencia y especialistas de distintos países expondrán casos en los que los datos generados mediante satélites y modelos meteorológicos ya se utilizan para resolver problemas concretos.

La tecnología argentina para asegurar cultivos convierte datos en decisiones

El desarrollo de YielData parte de una dificultad habitual en el sector agropecuario: disponer de grandes volúmenes de información no siempre significa poder utilizarlos para tomar decisiones. Una serie histórica de lluvias, temperaturas o radiación solar puede resultar valiosa para un especialista, pero necesita ser procesada y relacionada con el comportamiento productivo de cada lote antes de transformarse en una herramienta operativa.

La startup trabaja con 42 años de información climática y la combina con datos digitalizados de suelos y registros vinculados con el manejo agrícola. El sistema procesa esas variables para simular los rendimientos posibles de un cultivo en una determinada ubicación. En lugar de ofrecer una única predicción rígida, construye una distribución de resultados y estima la probabilidad de que la producción quede por debajo de un nivel previamente establecido.

Ese enfoque permite representar la incertidumbre propia de la actividad agropecuaria. El clima no se comporta de manera idéntica todos los años, las características del suelo varían entre lotes y las decisiones de manejo pueden modificar la respuesta de una plantación. Por eso, contar con un conjunto de escenarios posibles puede ser más útil que recibir una cifra aislada sin contexto.

De la información de la NASA al cálculo de kilos por hectárea

La relación entre YielData y la NASA comenzó a tomar forma en 2024, cuando los emprendedores fueron seleccionados para participar de un encuentro de NASA Power. Esa iniciativa genera y distribuye información meteorológica obtenida mediante satélites, con aplicaciones en distintos sectores que necesitan observar variables ambientales a escala amplia.

En aquella instancia, el equipo argentino explicó cómo vinculaba esos registros con información de suelos y prácticas de manejo para anticipar el rendimiento de los cultivos. La nueva invitación pone el foco en la aplicación concreta de ese trabajo: las coberturas paramétricas basadas en rendimiento.

La diferencia técnica está en el modo de expresar el índice. Un seguro paramétrico puede activarse a partir de una variable como la cantidad de lluvia, la temperatura o la radiación solar. El modelo de YielData busca que el indicador final sea el rendimiento estimado en kilos por hectárea. En términos de comunicación, esto simplifica la conexión entre el dato y la experiencia del productor: el índice se refiere directamente a la cantidad de cosecha esperada, en lugar de obligar a interpretar una variable climática intermedia.

Por qué el índice debe guardar relación con el riesgo

Para que una cobertura paramétrica resulte confiable, el parámetro elegido tiene que representar razonablemente el riesgo que se pretende cubrir. Si una póliza protege una caída del rendimiento, un indicador basado exclusivamente en lluvias podría no reflejar todos los factores que afectan la cosecha. Puede llover en una cantidad determinada y, aun así, existir una combinación desfavorable de temperaturas, suelo o manejo.

El motor desarrollado por YielData intenta reunir esas dimensiones en una estimación productiva. El resultado no elimina la variabilidad ni garantiza una cosecha, pero ofrece una base cuantitativa para calcular escenarios, establecer umbrales y estimar la probabilidad de un resultado adverso.

Cómo funcionan las coberturas paramétricas de rendimiento

En un seguro tradicional, cuando el productor denuncia un daño, la compañía suele necesitar una inspección para verificar qué ocurrió en el campo y determinar la magnitud de la pérdida. Ese proceso puede demandar tiempo, logística y criterios de evaluación que no siempre son sencillos de aplicar cuando el problema afecta grandes superficies o se manifiesta de forma desigual.

En una cobertura paramétrica, el pago se activa cuando un índice previamente acordado alcanza cierto valor. Si el rendimiento calculado para un lote queda por debajo del umbral definido en la póliza, la indemnización puede ejecutarse sin que el asegurado deba demostrar el daño mediante una inspección convencional. La definición precisa del índice, la metodología de cálculo y las fuentes de información se vuelven, por lo tanto, componentes centrales del producto.

Para una aseguradora, la distribución de rendimientos posibles permite analizar la frecuencia y la magnitud de determinados escenarios. Esa información sirve para tarificar el riesgo y calcular la prima. Para un banco, puede aportar elementos adicionales al momento de evaluar un crédito vinculado a una explotación agrícola. Para una empresa agropecuaria, puede colaborar en la planificación financiera y en la protección frente a campañas con resultados inferiores a los esperados.

La herramienta ya fue utilizada para cubrir a productores durante la campaña pasada. La empresa procura ampliar su alcance luego de que la actividad incorporara una regulación específica en Argentina.

El nuevo marco regulatorio abre una etapa para las aseguradoras

En julio, la Superintendencia de Seguros de la Nación publicó la Resolución 315/2026, que incorporó los seguros paramétricos al Reglamento General de la Actividad Aseguradora. La norma establece que la indemnización puede activarse cuando un índice predeterminado alcanza un valor definido, sin exigir que el asegurado justifique el daño mediante el procedimiento tradicional.

El marco también exige un estudio técnico que demuestre la relación entre el índice seleccionado y el riesgo cubierto. Esta condición es especialmente importante en productos basados en modelos, porque la velocidad de pago no debe desligarse de la calidad de la medición. Un indicador mal diseñado puede generar discusiones sobre la correspondencia entre el resultado calculado y la pérdida real del productor.

La resolución contempla además que las pólizas destinadas al Estado o aquellas con sumas aseguradas superiores a un millón de Unidades de Valor Adquisitivo puedan comercializarse sin autorización previa, con la obligación de informar al organismo dentro de los 30 días posteriores a su emisión. Para Tamburrino, este cambio vuelve más ágil el camino de lanzamiento de productos paramétricos, que antes debían atravesar una instancia de aprobación cuyo resultado podía ser incierto.

La regulación no resuelve por sí sola los desafíos técnicos y comerciales. Las compañías todavía necesitan validar las fuentes, documentar los modelos, explicar las condiciones de cobertura y establecer mecanismos claros para comunicar resultados. Sin embargo, contar con reglas específicas reduce una parte de la incertidumbre institucional que podía frenar el desarrollo de estas soluciones.

Qué problemas de comunicación debe resolver una plataforma agroindustrial

Una tecnología de este tipo necesita comunicar conceptos complejos sin caer en promesas difíciles de comprobar. La diferencia entre rendimiento observado, rendimiento simulado, índice, umbral e indemnización debe estar explicada con ejemplos comprensibles para cada público. Un productor no necesita leer la arquitectura completa del sistema, pero sí debe poder entender qué dato activa la cobertura y qué situaciones quedan fuera.

La experiencia de usuario también cumple un papel central. Una plataforma dirigida a aseguradoras puede requerir paneles con escenarios, mapas, series históricas y herramientas de comparación. En cambio, una interfaz para productores debería priorizar la ubicación del lote, el cultivo, el nivel de cobertura, el rendimiento de referencia y el estado de la póliza. La misma infraestructura de datos puede necesitar distintas formas de presentación según quién la consulte.

En Rosario y en otras ciudades de la región, empresas vinculadas con el agro, la logística, los servicios financieros y la comercialización de insumos pueden observar este caso como una referencia para sus propios proyectos digitales. El valor no está solamente en almacenar información, sino en construir una experiencia que ayude a decidir, contratar, monitorear y comprender.

WordPress y contenidos especializados para soluciones de datos

Cuando una compañía tecnológica busca clientes corporativos, su sitio web debe responder preguntas comerciales y técnicas al mismo tiempo. Una implementación profesional en WordPress puede organizar páginas específicas para aseguradoras, bancos, productores y empresas agroindustriales, con contenidos diferenciados según sus necesidades. También puede incorporar glosarios, casos de uso, formularios de contacto y recursos descargables sin mezclar la explicación institucional con la documentación técnica.

La claridad del diseño influye en la confianza. Un sitio que explica de dónde provienen los datos, cómo se procesan y cuáles son las limitaciones del modelo transmite más solidez que una página cargada de términos innovadores pero pobre en evidencias. En mercados regulados, la comunicación digital debe acompañar el cumplimiento y evitar que una estimación sea presentada como una garantía absoluta.

Visibilidad orgánica para una solución que une agro, seguros y datos

El caso de YielData también plantea un desafío de posicionamiento web: el público puede buscar seguros agrícolas, coberturas paramétricas, rendimiento por hectárea, datos satelitales o modelos de riesgo sin saber que todos esos conceptos están relacionados. Una estrategia de contenidos debería crear recorridos claros entre esas intenciones, con páginas que expliquen cada término y conecten la información con una solución concreta.

Para una empresa de Rosario o Santa Fe que ofrezca tecnología agropecuaria, no alcanza con repetir palabras clave en una página de servicios. Es necesario demostrar cómo funciona el producto, qué datos utiliza, qué decisiones ayuda a tomar y qué actores pueden integrarlo. Los buscadores pueden interpretar mejor una propuesta cuando el contenido responde preguntas reales, presenta relaciones temáticas consistentes y evita afirmaciones que no estén respaldadas.

También resulta conveniente separar los contenidos destinados a usuarios técnicos de aquellos orientados a responsables comerciales o productores. Una página sobre integración de datos puede abordar formatos, conexiones y seguridad; otra sobre coberturas puede explicar umbrales, activación e indemnización; y una tercera puede mostrar el proceso de implementación. Esa arquitectura facilita la navegación y permite que cada visitante llegue a la información adecuada sin atravesar una única página extensa y ambigua.

El enlace entre una plataforma de datos y su presencia online debe ser coherente: si el producto promete precisión, el sitio tiene que ofrecer definiciones precisas; si comunica rapidez, el recorrido de consulta debe ser simple; y si trabaja con información sensible, la política de privacidad y los criterios de uso deben estar visibles. En proyectos B2B, la experiencia digital suele ser parte de la evaluación previa a una reunión comercial.

De anticipar cosechas a participar en operaciones concretas

La evolución de YielData muestra cómo una infraestructura tecnológica puede ampliar su utilidad con el tiempo. El desarrollo nació en 2022 a partir de una necesidad observada en bancos, aseguradoras y otras compañías que requerían datos productivos para decidir, pero no siempre podían acceder a ellos. La propuesta consistió en crear una infraestructura de rendimientos simulados que pudiera integrarse con los sistemas de terceros.

El siguiente paso fue llevar esa capacidad desde la anticipación de cosechas hacia operaciones financieras y aseguradoras. Allí la calidad del dato debe combinarse con procesos de integración, reglas regulatorias y una comunicación comprensible. La participación en los encuentros de la NASA permitirá mostrar precisamente ese recorrido: cómo la información climática recopilada mediante satélites puede vincularse con modelos de rendimiento y terminar formando parte de una estructura paramétrica.

Para el ecosistema emprendedor argentino, el caso aporta una enseñanza concreta. La innovación no depende únicamente de crear una tecnología sofisticada, sino también de encontrar una forma clara de integrarla en actividades existentes. En este caso, el puente se construye entre observación terrestre, análisis de datos, seguros, crédito y producción agrícola.

El interés de la NASA y la expansión del marco regulatorio no garantizan por sí mismos la adopción masiva de estas coberturas. Todavía será necesario comprobar su desempeño en distintas campañas, comunicar con transparencia sus alcances y adaptar cada producto a las particularidades de los cultivos y las regiones. Pero la combinación de datos históricos, modelos productivos y diseño de servicios abre una vía concreta para que el agro tome decisiones con más información y menos fricción operativa.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Qué son los seguros paramétricos para cultivos?

Son coberturas que activan una indemnización cuando un índice previamente definido alcanza determinado valor. En lugar de depender exclusivamente de una inspección del campo, pueden utilizar variables como lluvia, temperatura o rendimiento estimado. En el modelo de YielData, el parámetro se expresa en kilos por hectárea para relacionarlo directamente con la producción.

¿Cómo calcula YielData el riesgo de una cosecha?

La startup combina 42 años de información climática con datos de suelos y prácticas de manejo agrícola. Con ese conjunto construye escenarios de rendimiento posibles para un lote y calcula la probabilidad de que la producción quede por debajo de un nivel acordado. El resultado sirve como referencia para analizar riesgo, crédito y coberturas.

¿Qué aporta la información de la NASA al sistema?

La información meteorológica distribuida por iniciativas como NASA Power aporta registros obtenidos mediante satélites y modelos ambientales. YielData los vincula con datos productivos y agronómicos para estimar rendimientos. La utilidad surge de esa combinación: el dato climático se transforma en un indicador relacionado con el comportamiento esperado del cultivo.

¿La Resolución 315/2026 permite comercializar cualquier seguro paramétrico?

No. La resolución incorpora estos productos al marco asegurador argentino, pero exige un estudio técnico que demuestre la relación entre el índice elegido y el riesgo cubierto. La norma agiliza determinados procedimientos, aunque las compañías deben definir con claridad la metodología, las condiciones de activación y la información que sustenta cada póliza.

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