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La harina de soja mantiene su valor real pese al aumento de la demanda

6 min de lectura

La producción mundial de harina de soja se multiplicó por 4,4 desde los años noventa, pero el crecimiento del aceite para biocombustibles generó excedentes que presionan sus precios.

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La harina de soja mantiene un precio internacional real similar al de hace 26 años, aunque su consumo creció junto con la producción mundial de carnes, leche, huevos y alimentos de acuicultura. Un análisis de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) atribuye esta paradoja al avance de los biocombustibles, que impulsa la molienda para obtener aceite y genera, al mismo tiempo, grandes volúmenes de harina.

La harina de soja enfrenta una contradicción central para la industria agroalimentaria: el mundo utiliza cada vez más este insumo para alimentar animales, pero su cotización ajustada por inflación permanece en niveles parecidos a los de hace 26 años. La explicación está en la relación industrial entre el aceite y la harina, dos productos que se obtienen al procesar el mismo poroto de soja.

Según el análisis de la Bolsa de Comercio de Rosario difundido por Clarín Rural, la expansión de los biocombustibles convirtió al aceite en un motor decisivo de la molienda en Estados Unidos y Brasil. Como resultado, el mercado recibe más harina incluso cuando su demanda no crece al mismo ritmo.

La harina de soja multiplicó su oferta mundial

A comienzos de la década de 1990, la producción global de harina de soja no alcanzaba los 70 millones de toneladas. Para la campaña 2026/27, la proyección ronda los 300 millones. El volumen se multiplicó por 4,4, con una tasa promedio de crecimiento anual del 4,2%.

La demanda también avanzó. En el año 2000 se utilizaban, en promedio, 1,65 kilos de harina de soja por cada kilo de proteína presente en la producción mundial de carnes, leche, huevos y productos de acuicultura. Para 2026, la relación proyectada asciende a 2,41 kilos, un aumento del 46%.

Ese crecimiento, sin embargo, no alcanzó para absorber todo el volumen adicional. Entre las campañas 1990/91 y 2008/09, producción y consumo evolucionaron casi en paralelo. Desde 2009/10, la producción mundial superó al consumo en un promedio del 2% anual.

Por qué el aceite genera un excedente de harina

El procesamiento de la soja obliga a colocar los dos productos principales obtenidos en la planta. De acuerdo con datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), una tonelada de poroto produce aproximadamente 780 kilos de harina y 200 kilos de aceite; el resto corresponde a mermas.

Por esa proporción, cada tonelada adicional de aceite que el mercado demanda genera casi cuatro toneladas de harina que también deben encontrar compradores. La demanda energética puede acelerar la molienda, pero no aumenta automáticamente el consumo de proteína animal.

Durante las últimas dos décadas, el uso industrial del aceite de soja se multiplicó por cinco y explicó el 40% del crecimiento de su consumo mundial. Para 2026, se estima que unas 90 millones de toneladas de soja se procesarán para abastecer la demanda global de biodiésel, casi una cuarta parte de la molienda mundial.

Los biocombustibles cambiaron la formación de precios

Estados Unidos y Brasil concentran una parte importante de este cambio. En ambos países, más de la mitad del aceite de soja se destina actualmente a usos industriales. En 2026, el encarecimiento de la energía, las tensiones en el estrecho de Ormuz y la región del Mar Negro, y un aumento del 77% en el mandato obligatorio de mezcla de aceite de soja para biocombustibles en Estados Unidos frente a 2025 impulsaron el valor de los aceites vegetales, según el análisis citado.

En Chicago, el aceite de soja llegó a superar los 1.700 dólares por tonelada y luego se ubicó cerca de los 1.450 dólares. Desde marzo promedia unos 1.500 dólares, un 40% más que el año anterior. Estas cifras corresponden al contexto de precios presentado por la BCR en el material de origen.

La mayor incidencia del aceite también aparece en el indicador OilShare, que mide cuánto aporta ese producto al valor conjunto de los derivados obtenidos del procesamiento. En Estados Unidos llegó al 55%, un máximo histórico y por encima del rango de entre 30% y 45% predominante durante buena parte del período 2000-2020.

Argentina conserva el liderazgo, pero con menor ventaja

Argentina se consolidó históricamente como el principal exportador mundial de harina de soja. Durante la primera década de este siglo, sus exportaciones superaban en un 66% a las de Brasil. La expansión de la capacidad de procesamiento en Brasil y Estados Unidos redujo esa diferencia.

Para la campaña 2026/27, Brasil tendría un saldo exportable de 31 millones de toneladas, unos 10 millones más que en 2019/20. En Estados Unidos, el excedente alcanzaría los 21 millones de toneladas, un 65% por encima del registrado en aquella campaña.

El USDA proyecta exportaciones récord de harina de soja para ambos países durante el próximo ciclo comercial. Argentina conservaría el primer puesto, aunque su ventaja proporcional frente a Brasil se reduciría a una séptima parte de la que tenía durante la primera década del siglo.

La diferencia en los incentivos industriales es relevante. En Estados Unidos, el aceite pesa mucho más en el valor total de la molienda. En Argentina, llegó a representar un máximo del 40%. Esa estructura puede favorecer una expansión más intensa del procesamiento en los países donde el mercado energético remunera con mayor fuerza el aceite.

Qué debería comunicar una empresa agroindustrial

Para una empresa de Rosario o de la región vinculada con la molienda, la exportación o los servicios agroindustriales, estos datos muestran que no alcanza con presentar la harina de soja como un producto aislado. El sitio web debe explicar la relación entre poroto, aceite, harina, biocombustibles y mercados de destino con información ordenada y comprensible.

Una página comercial puede separar tres niveles: las especificaciones del producto, las condiciones del mercado y las proyecciones sectoriales. Las cifras de producción y exportación deben indicar campaña, unidad y fuente. Las proyecciones de la BCR, el USDA o la OCDE-FAO no deberían presentarse como resultados garantizados ni confundirse con datos actuales.

Desde la experiencia de usuario, también resulta útil mostrar qué tipo de comprador busca la información: una empresa de nutrición animal necesita conocer composición, disponibilidad y logística; un importador requiere mercados de origen, volúmenes y condiciones comerciales; un inversor puede interesarse por la estructura de la molienda y la exposición al aceite. Cada público necesita recorridos y llamados a la acción diferentes.

La demanda futura no elimina el desafío de la oferta

Las proyecciones de la OCDE y la FAO indican que hacia 2035 la producción ganadera mundial crecería un 15,1% y el uso de proteínas para alimentación animal aumentaría un 13,5%. El 80% del incremento de las importaciones mundiales de harinas se concentraría en Asia, especialmente en el Sudeste Asiático.

Para Argentina, el mismo escenario proyecta un aumento de 10,4 millones de toneladas en las exportaciones conjuntas de harinas proteicas y aceites vegetales frente al promedio de 2023-2025. De ese total, 8,3 millones corresponderían a harinas y 2,1 millones a aceites. Estas son proyecciones, no resultados comprobados.

La oportunidad dependerá de cómo evolucionen la producción ganadera, los mandatos de biocombustibles, la capacidad de molienda y la competencia de Brasil y Estados Unidos. Para las empresas del sector, comunicar esas variables con fuentes, fechas y unidades precisas es parte de la credibilidad comercial, tanto en un sitio web como en materiales destinados a compradores internacionales.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Por qué la harina de soja mantiene un precio real similar al de hace 26 años?

Porque la producción creció más rápido que el consumo desde 2009/10. La demanda de aceite para biocombustibles impulsa una mayor molienda y genera grandes cantidades de harina como producto conjunto. El mercado de alimentación animal no absorbe todo ese volumen adicional.

¿Qué relación existe entre el aceite y la harina de soja?

Ambos productos se obtienen al procesar el mismo poroto. Según los datos del USDA citados por la BCR, una tonelada de soja produce aproximadamente 780 kilos de harina y 200 kilos de aceite. Por eso, una mayor demanda de aceite también incrementa la oferta de harina.

¿Argentina seguirá siendo el principal exportador de harina de soja?

Las proyecciones mencionadas indican que Argentina conservaría el primer puesto mundial en la campaña 2026/27 y hacia 2035. Sin embargo, Brasil y Estados Unidos aumentaron su capacidad de procesamiento y reducirían la ventaja relativa argentina.

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